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El año del hambre

La dieta Maduro, los que se alimentaron de la basura, el aumento trepidante de los saqueos, la muerte de niños y adultos por desnutrición. Runrun.es repasa los 365 días en los que el hambre fue, más que una tendencia, una tragedia para los venezolanos

Por Lorena Meléndez G.

@loremelendez

Un año con una inflación superior a 700%. Un año con salarios que nunca estuvieron a la altura del alza de los precios. Un año con una escasez de más de 50%. Un año con fallecimientos que se aceleraron por falta de medicinas. El año 2016 será recordado por todas estas carencias, pero también por ser el momento en el que el hambre se instaló en el país. Se filtró a través de las viandas que llegaron con menos comida a las oficinas, en los desmayos de los niños en las escuelas, en los comedores que cerraron sus puertas en las universidades por no tener presupuesto, en los contenedores de basura de mercados y calles que se convirtieron en la fuente de alimento de millones de personas, en los hogares en donde las neveras comenzaron a vaciarse.

Los venezolanos adelgazaron cuando no pudieron cubrir sus necesidades de alimentación. La desnutrición severa alcanzó a niños y ancianos hasta matarlos. Los saqueos superaron todas las cifras de años anterior, se erigieron como actos recurrentes y no como excepciones. El gobierno sólo respondió a la emergencia con los Comités Locales de Alimentación y Producción (Clap) y las bolsas de alimentos que estos distribuyeron, de manera irregular y con discriminación, en los sectores populares y de clase media.

El fenómeno masivo

La cara más dura de la crisis venezolana se plasmó en fotografías, se leyó a través de noticias, reportajes, tuits, artículos de opinión y hasta post en las redes sociales. Por todas las vías se habló del fenómeno que este año se vio en cada esquina, en cada lugar donde había bolsas de desechos a la espera de los camiones del aseo urbano. Millones de venezolanos pulularon alrededor de los containers y aguardaron a las afueras de los mercados y restaurantes para procurarse un bocado dentro de la basura. De acuerdo con un estudio de More Consulting, divulgado por la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional, 15,7% de venezolanos dijo que había rebuscado entre los desperdicios de establecimientos comerciales para conseguir comida.

La nota e imágenes de Associated Press, publicada por Runrun.es, relata las historias de ciudadanos que luego de quedar desempleados o de ver cómo sus trabajos no les dejaban ingresos suficientes para poder comer, debieron alimentarse de los desechos que otros dejaron.

Haz clic en la foto para acceder al trabajo de AP

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¿Por qué estamos tan delgados?

No necesitó de infomerciales, ni de gurús que la recomendarán, tampoco de actrices que dieran fe de ella. No fue una merengada mágica, ni una pastilla que controló la ansiedad o produjo inapetencia. Fue más bien una imposición, un decreto tácito de la crisis y la escasez. La “dieta Maduro” modificó la forma en la que los venezolanos se alimentaban y dejó en muchas personas, de clase media y baja, una delgadez súbita a consecuencia del hambre, de la desnutrición, porque mientras que algunos eliminaron productos de su ingesta, otros -millones- comieron apenas una o dos veces al día porque no pudieron cubrir sus necesidades básicas.

En esta nota se registró el momento en el que el presidente de la República, durante un acto público, se burló del término y le acuñó un eslogan: “la dieta de Maduro te pone duro”.

Haz clic en la foto para acceder a la nota

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Hambre y vandalismo

A las colas kilométricas en los supermercados, a la escasez, a los precios altos de los productos alimenticios, se sumaron los cientos de saqueos que ocurrieron durante 2016 en supermercados, abastos, depósitos, granjas y camiones, los más afectados por la violencia de quienes buscaban, la mayoría de las veces, comida.

Tres ciudades se convirtieron en escenarios de jornadas de saqueo en decenas de establecimientos comerciales: en abril, Maracaibo sufrió por los estragos de la ausencia de electricidad; en junio, 80 comercios de Cumaná fueron devastados por los actos vandálicos de quienes comenzaron a actuar a raíz de la escasez de alimentos; en diciembre, Ciudad Bolívar fue el epicentro de tres días de saqueos motivados por la falta de efectivo por la retirada de los billetes de 100 bolívares.

Runrun.es siguió el fenómeno con atención y registró, mes a mes, los saqueos e intentos de saqueo que hubo en el país. No hubo un mes que se librara de estos robos masivos.

Haz clic en la foto para acceder a los trabajos sobre saqueos

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Un drama para ver y escuchar

En Runrun.es, el hambre pasó a ser el tema central de una serie de audiogalerías que reflejaron cómo la falta de alimentos había alcanzado a escuelas, universidades, hospitales, calabozos policiales, ancianatos y familias enteras.

La desnutrición y los desmayos se presentaron como consecuencia de la baja ingesta de alimentos a la que han debido someterse muchos venezolanos que no tienen dinero suficientes para comer tres veces al día. Los pocos recursos económicos obligaron a que los comedores de las instituciones educativas tuvieran que ingeniárselas para cumplir su función o, simplemente, cerrar sus puertas. Algunos presos dejaron de comer y murieron de inanición dentro de las prisiones.

Haz clic en la foto para acceder a las audiogalerías

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La plata no alcanzó ni para comer

En Venezuela, 87% de la población admitió que sus ingresos no eran suficientes para llevar a casa todos los alimentos que necesitaba. Esa información la aportaron personas de todos los estratos sociales, de acuerdo con la Encuesta Condiciones de Vida 2015 –una investigación elaborada por la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello– que también registró que 12,1% de los interrogados (alrededor de 3 millones 500 mil personas) comió sólo dos veces o menos al día. A esta variable se le sumó la disminución en la calidad de las comidas.

Haz clic en la foto para acceder a la nota

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Cuando el hambre se convirtió la muerte

Entre enero y mayo de 2016, el índice de desnutrición en Venezuela pasó de 13,4% a 25% en toda la población. La cifra fue suministrada a la AFP por la Fundación Bengoa y constata el porqué de los titulares de noticias que se vieron durante el año pasado: bebés que murieron de hambre en Zulia, reclusos que fallecieron por no poder comer en varias cárceles del país, abuelos que pierden 2 kilos al mes.

Haz clic en la foto para acceder a los trabajos repasar los trabajos sobre desnutrición publicados por Runrun.es durante 2016

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Las bolsas de la miseria

Este fue el año en el que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) se instauraron en el país para, de acuerdo con el gobierno venezolano, para combatir la “guerra económica” y asegurar que los más desfavorecidos pudieran alimentarse. Pero detrás de esta distribución se escondió la discriminación política y los vicios de quienes tomaron en sus manos la repartición. Las historias de los CLAP, lejos de ser un símil de poder para la gente, están atravesadas por los sobreprecios, las comisiones ganadas a punta del transporte, los rubros misteriosamente desaparecidos, la discriminación y las denuncias de aquellos que sienten estar sometidos a un sistema que los sigue dejando en la miseria.

Haz clic en la foto para acceder a las notas sobre los CLAP

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