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Se pelean por la comida en Balmiro León

En la segunda etapa del barrio Balmiro León la pobreza se nota en todas partes: en las carreteras sin asfaltar, en los muros de latas, en los pies descalzos de los niños y en las mantas viejas de las mujeres. También en los bolsillos y en los gritos que desprenden a diario: no tienen dinero para comprar el litro de aceite a 100 bolívares o el kilo de azúcar a 45 bolívares.

Por eso ayer unas 100 personas obligaron a la Policía Nacional, la Policía regional y la Policía científica a pedir refuerzos con un grupo antimotín mientras desmantelaban un alijo con 900 sacos de 50 kilos cada uno de arroz y azúcar. Lo hallaron en una casa abandonada ayer a las 11.00 de la mañana en la calle 31B y ellos, los vecinos, desafiaron a los uniformados por las bolsas de comida. La lucha contra el contrabando termina ahora, en los barrios, en una guerra de hambre.

María González vio un movimiento “extraño” desde el jueves. El barrio está entre otros barrios poblados de indígenas en el norte de la ciudad: El Mamón, Cujicito, Palo Negro, Bomba Caribe. Todos están a la expectativa, vigilantes ante cualquier descubrimiento de alimentos para correr a reclamarlo, como si les perteneciera. Entonces el sector, a la medianoche, seguía mirando entre las ventanas. A las 11.00 de la mañana de ayer vieron de cerca las bolsas de comida.

Los primeros en llegar fueron los miembros de la Policía científica. A González y a Enelsi Adrianza, también residente, les pareció extraño que, sin preguntar, la comisión llegara directo a una casa en construcción, sin dueños conocidos, sin cerca, sin puertas y sin techos. Mandaron a los niños a averiguar y minutos después regresaron contentos al ver cómo descubrían los sacos.

A la 1.00 de la tarde comenzó la caravana de camiones: dos 750 con arroz; luego tres con azúcar. Después, a eso de las 4.00 de la tarde, salió otro 750 con sacos de 50 kilos del mismo rubro. Una hora antes cientos de hombres y mujeres comenzaron a dedicarle improperios a los oficiales. El motivo: no los dejaron hacerse con el decomiso, llevarse la comida a casa. La justificación de esa actitud la tenía María González muy claro: no tienen dinero para comprar un kilo de azúcar a 45 bolívares que va a durar menos de una semana con una familia de siete miembros y no se quedarán de brazos cruzados mientras, según ellos, “los policías se llevan la comida para venderla ellos y quedarse con una parte”.

“Las cosas no son así. Hace unos días, en Cujicito, le encontraron unas toneladas de alimentos a una mujer y ella fue justa: en vez de entregárselos a la Policía, llamó a todo el barrio para que se llevara todo”, comentó María mientras vigilaba a los niños cargando los alimentos y montándolos en un camión.

A las 6.00 de la tarde de ayer no había voz oficial que diera explicación de los hechos. Un fuente de la Policía científica aseguró que fueron 900 sacos los que encontraron, pero no dio mayores detalles. Después que salió el sexto camión, los uniformados abandonaron el barrio y dejaron unos pocos kilos en la orilla de la casa. Entonces, al ver al último policía en irse, los residentes del barrio, con la misma ropa de la mañana, los mismos niños sin aún comer y con los mismos pies descalzos, corrieron a pelearse por los sacos. Todos querían algo de comida. Tenían hambre. 

 

900 sacos de comida decomisó la Policía científica ayer en Balmiro León.

Esta noticia ha sido escrita por

Diario La Verdad
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